El Beso

He titulado El Beso a está pequeña traslación en tela de los maravillosos Cupido y Psique de Antonio Canova.

El mito de Cupido y Psique es sobradamente conocido (una de las versiones mas extendidas es la que aparece en El Asno de Oro de Apuleyo —recomiendo vivamente su lectura—, por lo que creo que no es ni el momento ni el lugar para extenderme sobre ello.

Con relación a la obra original, solo puedo decir que, en general, las esculturas de Canova son pretenciosas, el autor no insufla verdadera vida a sus creaciones, son frías y alejadas de nosotros, al menos desde mi punto de vista. No obstante parecen respirar y estar vivas, sobretodo si la luz (o las sombras) son adecuadas.

Es entonces cuando nos apetece tocarlas para saber si es carne o mármol lo que tenemos delante.

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