No puedo evitarlo, al final siempre regreso a Robert Graves cuando quiero explicar algún tema mitológico y aunque, sus opiniones son controvertidas, creo que es un ejercicio interesante leerlo y recapacitar sobre lo que dice:
En un principio existía Eurinome, la Diosa de Todas las Cosas. Estaba desnuda en medio del Caos, y al no encontrar nada sólido en qué apoyar los pies, separó el mar del firmamento y danzó solitaria sobre las olas. Danzó hacia el sur y el viento puesto en movimiento tras ella le sirvió para crear algo nuevo. Se dio la vuelta y se apoderó de ese viento norte, lo frotó entre sus manos y surgió la gran serpiente Ofión.


Eurinome bailó para calentarse, cada vez más agitadamente, cada vez más voluptuosa, hasta que Orión, lujurioso, se enroscó alrededor de los divinos miembros y cohabitó con la diosa.
Eones más tarde, Eurinome asumió la forma de una paloma aclocada en las olas, y a su debido tiempo puso el Huevo Universal. A petición suya, Ofión se enroscó siete veces alrededor de ese huevo, hasta que lo empolló y dividió en dos. De él nacieron todas las cosas que existen, que son sus hijos: el sol, la luna, los planetas, las estrellas, la tierra con sus montañas y ríos, sus árboles, hierbas y criaturas vivientes.
Este es el mito y esto es lo que he pintado dos maderas enormes que rescaté de la basura hace ya varios años. Sobre las maderas había dos fotos impresas, una de la Platja Llarga de Tarragona y la otra de las Murallas Romanas de la misma ciudad. Tras borrarlas cuidadosamente, en menos de seis horas las imágenes de la diosa y de su compañero estaban creadas.