Ovidio y la inmortalidad

En muchas ocasiones he oído que, el escritor, cuando rellena con palabras la hoja en blanco, desea trascender gracias a su obra, perdurar a través de los siglos… Sin duda esa es una de las razones, pero no creo que sea la única ni la principal.

Afirmar eso sería como decir que el Quijote fue escrito por Cervantes con la única intención de ser recordado después de su muerte; el mismo Cervantes nos lo explica al final de su obra: «Para mí solo nació don Quijote, y yo para él: él supo obrar y yo escribir, solo los dos somos para uno...» 

¿Siempre es así? Lo ignoro; ahora tengo ante míuna edidicón de los años treinta Las Canciones de Bilitis de Pierre Louÿs y, al inicio del libro, el autor dedica su obra a las jóvenes de la sociedad futura; y no me extraña. El autor en el fondo, aunque diga lo contrario, quiere ser inmortal, y la mejor manera de serlo es a través de sus escritos. Pero, claro, está afirmación hay que situarla en su justa medida.   

   

Gracias a Homero, los héroes de Troya son inmortales, gracias a él conocemos a Patroclo, Áyax, Ulises, Aquiles… Heródoto escribió sus colecciones de anécdotas y relatos históricos para que las hazañas de los grandes hombres no cayeran al olvido (sé que lo dice en algún lugar, pero no lo he sabido encontrar). Eurípides y Sófocles afirman lo mismo de las obras teatrales, y Shakespeare lo dice en muchas ocasiones. Tucídides recoge el discurso de Pericles en que describe la ciudad como el lugar donde permanece la memoria y de la inmortalidad del pueblo, y Cicerón dijo que «la muerte es algo terrible para aquellos para quienes con la vida se extingue todo; Pero no lo es, para los que no pueden morir en la estima de los hombres»  

Lucha por Andromeda entre Perseo y Fineo. Pablo Picasso (1930)

Pero, ¿y los personajes? ¿Estos también quieren ser inmortales? Ovidio nos habló de las metamorfosis que sufren (gozan) una serie de personajes; gracias a ellas tienen la oportunidad de huir de la muerte, de obtener la pervivencia. Creo que eso es solo una anécdota, la pervivencia de los personajes es una consecuencia de la pervivencia del autor. Para Ovidio no es más que una excusa, es el poeta (o sea él) el receptor de inmortalidad, el poeta es el destinatario de los presagios y profecías, no el poder de Roma ni el de los dioses.

Los cuatro últimos versos de las Metamorfosis son:  

Parte tamen meliore mei super alta perennis
astra ferar, nomenque erit indelebile nostrum,
quaque patet domitis Romana potentia terris,
ore legar populi, perque omnia saecula fama,
si quid habent veri vatum praesagia, vivam.

Mas la mejor parte de mí se alzará, eterna, sobre los astros;
mi nombre no se borrará jamás.
Mientras el poder de Roma impere sobre las tierras del mundo,
mi voz será oída en boca de los pueblos.
Y a través de los siglos, mi fama vivirá:
si algo de verdad encierran los presagios de los poetas,
viviré.

La duda se encuentra en este detalle, ¿la inmortalidad del poeta es una excusa para contar una historia? O, por el contrario, ¿la historia es una excusa para demostrar su inmortalidad? En realidad es una excusa, ya que el poeta es consciente de su fama e inmortalidad, y tampoco se cree las historias fantasiosas de dioses y héroes; es el propio Ovidio quien dice en Tristia (II, 63-64):  

Inspice maius opus, quod adhuc sine fine tenetur
in non credendos corpora versa modos  

O sea, “mira mi obra mayor, que hasta ahora permanece sin fin: los cuerpos cambiados en formas que no han de creerse”.  

Pyrame et Thisbé. Vicenzo Vangelisti (1760-1766)

Lo habitual es decir que estas increíbles historias que cuenta Ovidio pueden ser resumidas bajo un tema general: el amor es el impulso que mueve las personas.

Pero, mucho me temo que no es así, en ocasiones me parece que Ovidio nos explica todo aquello que nos puede pasar si nos comportamos mal; una especie de 1000 ways to die, el pseudodocumental de humor negro que emitió Paramount Network. 

En la obra aparecen tantos castigos diferentes que todos ellos parecen estar allí para advertirnos que lo hecho lleva unas consecuencias, y tenemos que seguir una estricta ética o moral para evitar los pecados que nos llevarán la perdición.  

Narciso, atribuido a Caravaggio

En fin, que la obra de Ovidio (que junto a la Eneida es el gran clásico latino) lo único que hace es glosar una serie de mitos e historias que ya eran conocidas desde que las narraron los autores griegos. Pero, aunque parece que Ovidio solo recopila lo que ya existía, por extraño que parezca (y ya lo dijo Graves a sus Greek Myths) sus versiones son más fiables y más cercanas al mito inicial que otras anteriores a él.

Muchas de las versiones que nos explica Ovidio son anteriores a las de Hesíodo u otros autores griegos, y por tanto, mucho más auténticas.

Y extrañas, claro está.        

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