Nietzsche, el aforismo 341 y el día de la Marmota

¡Emblema de la necesidad!
¡Supremo astro del ser!
-que no alcanza ningún deseo,
-que no mancilla No alguno,
eterno Sí del ser,
eternamente soy tu Sí:
porque te amo, oh Eternidad!

(Ruhm und Ewigkeit, 1888)  

Quiero hacer un experimento: olvidar todo aquello que pueda saber, imaginar, deducir o especular sobre Nietzsche; todo lo que he leído o creo conocer de él… la intención es leer el aforismo 341 de La Gaya Ciencia (Die fröhliche Wissenschaft) y hacer un acto de impresionismo literario; de esta manera creo que podré centrarme en las sensaciones primigenias y suprimir la reflexión.  

Veamoslo:

La carga más pesada

¿Cómo te sentirías si un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijera: “Esta vida, tal como la estás viviendo ahora y tal como la has vivido [hasta este momento], deberás vivirla otra vez y aún innumerables veces. Y no habrá en ella nunca nada nuevo, sino que cada dolor y cada placer, cada pensamiento y cada suspiro y todo lo indeciblemente pequeño y grande de tu vida deberá volver a ti, y todo en el mismo orden y la misma secuencia –e incluso también esta araña y esta luz de la luna entre los árboles, e incluso también este instante y yo mismo. ¡El eterno reloj de arena de la existencia se invertirá siempre de nuevo y tú con él, pequeña partícula de polvo!”?

¿No te arrojarías al suelo, rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que te ha hablado de esta forma?

Evidentemente no puedo aislarme al 100%, es difícil apartar todo lo que uno sabe o recuerda, pero lo primero que me viene a la cabeza, una vez leído el aforismo, son conceptos como repetición, bucle, eternidad sin cambios, infinitud, nirvana, eliminación del deseo, maldición y encarcelamiento. ¿He dicho encarcelamiento? Si, ya que esta repetición contínua elimina de raíz la libertad individual: todo está predeterminado, pero no es una determinación natural ocasionada por la fuerza de la naturaleza o el empuje de la historia, sino que es una especie de fuerza supranatural que se burla de nosotros y de nuestra concepción del mundo que basada en unos hechos históricos lineales.    

Hay una maldición implícita, y no se encuentra en esta repetición cíclica de los hechos, sino en el demonio que nos avisa. Mientras seguimos ignorantes somos felices; al no ser conscientes de la repetición de sentimientos, placeres y dolores, somos libres, ya que creemos estar viviéndolos por primera vez. Pero cuando nos advierten de la eternidad cíclica a la que estamos atados, perdemos automáticamente la libertad y sólo podemos, como dice Nietzsche, caer al suelo rechinando los dientes; a menos, claro, que nos lo tomemos como el Phil Connors de la conocida película Groundhog Day quien, después de repetir y repetir el mismo día, aprende a vivir con la repetición y saca bastante provecho.

 

Phil Connors repite un día concreto (el 2 de febrero), pero Nietzsche nos habla de una repetición no temporal: no es una unidad de tiempo la que se repite (hora, día, semana, milenio o kalpa), lo que se repite en su aforismo es TODO («cada dolor y cada placer y cada pensamiento y cada suspiro …«). No podemos hacer nada para cambiarlo, hagamos lo que hagamos, actuemos como actuemos, sintamos lo que sintamos, amemos a quien amemos, odiemos a quien odiemos o disfrutemos de lo que disfrutemos; lo hemos hecho, actuado, sentido, amado, odiado o disfrutado infinidad de veces.


Haga lo haga Phil Connors en la película, no hay efectos al día siguiente, simplemente el día siguiente no existe. Nuestras acciones, a diferencia de las de él, si que tienen efectos. Sobre todo hay uno muy importante: todo lo que hacemos (bueno o malo) retornará una y otra vez, por toda la eternidad. Nuestras acciones tienen una consecuencia esencial: estamos condenados a repetirlas, y eso nos quita incluso el consuelo que pueda darnos la reencarnación budista. Como siempre repetimos lo mismo no nos queda ni el alivio de una vida diferente o la esperanza de llegar alguna vez a un Nirvana donde nos incorporaríamos a la esencia de la divinidad y dejaríamos atrás el dolor y los deseos. O sea que podemos olvidar incluso la complicada y lejana promesa búdica y sólo obtenemos una verdad horripilante y llena de angustia: una repetición eterna sin cambios. Esto es el eterno retorno nietzscheano.  

Deleuze afirma que este Eterno Retorno es selectivo, por lo que existe margen para actuar y de esta manera poder eliminar lo que consideramos malo. Si lo deseamos, si convertimos el Eterno Retorno en un pensamiento selectivo, conseguiremos que nos devuelva lo que puede ser afirmado, por lo tanto, todo lo que es negativo desaparecerá por la propia inercia del Eterno Retorno.  

¿Con qué nos quedamos? ¿Con este regreso donde aquello que regresa es Lo Mismo, o en este otro regreso donde sólo retorna lo positivo? Si nos basamos en el aforismo 341 de La Gaya Ciencia tenemos ante nosotros la versión terrorífica, tenebrosa y enloquecedora. Pero Deleuze nos recuerda que más adelante Nietzsche cambia de idea y, hablando por boca de Zaratustra recapacita y comprende que aunque el Eterno Retorno sea repetición, es una repetición que libera (no aprisiona), que discrimina (no amontona), que selecciona (no itera) y que salva (no condena).  

¿De dónde sale esta doctrina? ¿Existe una tradición filosófica o religiosa que incluya este concepto del Eterno Retorno? En el hinduismo y el budismo se habla de largos periodos de tiempo que van desde el nacimiento a la muerte de los mundos. Estos períodos se denominan Kalpa, y su número es infinito, por lo que todos forman una sucesión cíclica y eterna. Heráclito hablaba de unos ciclos repetitivos que se repiten durante toda la eternidad, y los estoicos, gracias a la observación de los procesos naturales, también creían en un continuum inmutable. Ya en la Edad Media pensadores árabes expresaron ideas similares, englobando todo el mundo dentro de esta reaparición periódica de eventos; doctrina que desecharon los pensadores cristianos debido a la versión lineal de la historia que defendían: lo que ha pasado no volverá a pasar.  

Pero, ¿qué piensa realmente Nietzsche? Su postura ¿es más cercana al terror que produce el demonio que susurra del aforismo o lo es la revelación luminosa de Zaratustra? ¿Más cercano a Heráclito o en Averroes?

Nietzsche pone en boca de Zaratustra la doble eternidad: la del pasado y la del futuro, y ante esta doble eternidad deduce que todo lo que puede haber pasado, lo ha hecho. Si hay un pasado infinito, cualquier cosa que puede suceder, ya ha sucedido y como una infinitud no puede ser mayor que otra, cualquier cosa que pueda suceder en el futuro, ya estará incluida en el pasado. Cómo se explica esto? Imaginando ambos como un ciclo continuo: yo estoy escribiendo estas líneas y tu leyéndolas; lo estamos haciendo ahora, ya lo hemos hecho y lo volveremos a hacer.  

 
 
Resumiendo, sin duda Nietzsche nos pide que actuemos de manera que la vida que llevamos ahora se pueda repetir una y mil veces. Si lo hacemos así, viviremos nuestras vidas al máximo e intentaremos hacer los cambios adecuados para que la próxima repetición (o la siguiente) algo haya cambiado y nuestra vida sea mejor, tal como hace Phil Connors en Groundhog Day. Pero Phil Connors es consciente de la iteración, por eso puede efectuar los pequeños cambios que le ayudan a conseguir sus objetivos; por el contrario, en el desarrollo de la idea nietzscheana falta esta conciencia de la repetición, no somos conscientes de las vidas anteriores por lo tanto no es necesario esforzarnos, ya que ignoramos dónde realizar los ajustes necesarios.


Para Unamuno esta doctrina no es más que «una formidable tragicomedia»; para Jaspers se trata de una doctrina exclusivamente ética que quiere hacer al hombre responsable de sus acciones y para Heidegger es la responsable de la «destrucción de la metafísica occidental»… Si estos tres han hablado, ¿qué más puedo añadir yo?    

BIBLIOGRAFIA  

COLLI, Giorgio (1983). Introducción a Nietzsche. Folios  

DELEUZE, Gilles (2000): Nietzsche. Arena Libros  

FERRATER Mora, José (2004). Diccionario de Filosofia. Ariel.  

FINK, Eugen (1996). La filosofia de Nietzsche. Alianza Editorial  

LLÁCER, Toni (2015), Nietzsche. El superhombre y la voluntad de poder. Emse

NIETZSCHE, Friedrich (1979). Poemas (Sel. I trad. De Txaro Santoro i Virginia Careaga). Peralta

Deja un comentario