La curiosidad: base de la Modernidad

Curiosidad (curiositas, o sea «deseo de conocer»), es un vocablo formada por la raíz cura («inquietud») más el sufijo –dad («calidad»). Podemos interpretarlo como si al deseo le sumamos la inquietud; si lo hacemos, además de provocar un anhelo de saber, se produce una desazón ante el temor de perder ese saber.  

   

La curiosidad es aquel vicio pecaminoso que hace que creamos extraño todo lo que nos rodea y, a la vez, nos permite mirar de una manera diferente lo que nos es familiar. Pero hay un momento en que la Curiosidad se convierte en el Deseo de Conocer; ese punto crucial podemos situarlo a mediados del siglo XVII.   

El historiador Neil Kenny rastreó el uso del vocablo “curiosidad” en la literatura europea y detecto un punto de inflexión en el año 1650, en el que la frecuencia de uso se dispara y ya no vuelve a bajar más. Éste es el inicio de la modernidad.  

Uso del vocablo curiosidad en la literatura europea de los siglos XVI y XVII. Fuente: Neil Kenny (1998)

Antiguamente no había interés por estudiar científicamente el mundo; según Plinio, los antiguos ya lo habían descubierto todo y Aristóteles afirmó que esos antiguos se movían por el asombro; No es una afirmación baladí, pues este asombro movió el mundo hasta el siglo XVII.

Recordemos que la Pandora del mito griego se excusó en la “despreciable curiosidad» para justificar que había osado abrir la ánfora de Prometeo, liberando así los males por el mundo. ¡La curiosidad es perniciosa! 

Si la Biblia ya lo había contado todo, se afirmaba, ¿qué necesidad hay de seguir indagando? Por ejemplo, Sant Agustín definía la curiosidad com una enfermedad y Santo Tomás de Aquino la consideraba un tipo de pereza mental; por el contrario, Hobbes la consideraba uno de los aspectos definitorios del ser humano.  

Con la llegada de la ilustración se desacreditan los conceptos religiosos; los philosophes no eran ateos, pero despreciaban la enseñanza religiosa ya que consideraban que sólo aportaba superstición e ignorancia en el pueblo. La ilustración del XVIII dio paso al positivismo del XIX, y éste, de la mano de Auguste Comte, inició lo que conocemos como sociología.

Comte diferencia la historia humana en tres fases: teológica, metafísica y científica, y es esta tercera fase la que acompaña a la modernidad de una manera clara y inteligible. 

Lord Acton pronunció una conferencia en Cambridge en 1895; en ella afirmó que la época moderna no siguió a la medieval «mediante una sucesión normal, con signos externos de descendencia legítima«, sino que había roto con el orden tradicional, de manera que los hombres ya no aceptaban las condiciones de vida que habían recibido al nacer, sino que querían cambiar su realidad. Y esto era debido a la catarsis de la revolución francesa, al cambio social y económico en el Reino Unido, a la declaración de derechos humanos, al racionalismo y a la transición de la producción agraria a la economía industrial.  

Charles Louis de Secondat, Barón de Montesquieu

 

Émile Durkheim en La división du travail social, define la sociedad como un conjunto de ideas y creencias que aparecen a partir de un grupo que tiene una existencia superior a cada uno de sus miembros, es decir, que existe gracias al grupo pero no está en ninguno de ellos de forma individual. Durkheim rompe con el pensamiento que tiene su origen en Comte que nos habla de un consenso moral como perpetuador del orden social, y recupera el culto del individuo que proponían los filósofos del XVIII.

Pero, al igual que Comte, él considera la sociología como una ciencia eminentemente científica basada en la observación y la aplicación de un método. Para Durkheim la sociología podía aportar un conocimiento metódico que solucionara los problemas sociales mediante métodos científicos.

Podía y debía intervenir en la sociedad, y esto, evidentemente, también es modernidad.            

BIBLIOGRAFIA

  • BALL, Phillip (2012). Curiosidad, por qué todo nos interesa. Turner Publicaciones.
  • COMTE, Auguste. (1973). Curso de filosofía positiva. Aguilar
  • FOUCAULT, Michel (1999). Estética, ética y hermenéutica. Paidós.
  • GIDDENS, Anthony (1994). El capitalismo y la moderna teoría social. Labor
  • HAMILTON, Peter. La il·lustració i el naixement de la ciència social. UOC
  • KENNY, Neil. (1998). Curiosity in Early Modern Europe. Harrassowitz.
  • LOPEZ Fernandez, Maria del Pilar. “El concepto de anomia de Durkheim y las  aportaciones teóricas posteriores”. A:iIberóforum. Revista de Ciencias Sociales de la Universidad Iberoamericana, vol. IV, núm. 8, (2009)

Deja un comentario