¡La Edad Media era un época oscura! ¡Los caminos estaban llenos de barro, los cielos eran grises, las caras sucias! ¡¿y la peste?! ¡¿Qué me decís de la peste?!

Sinceramente… todo falso.
Podemos eliminar estos prejuicios simplemente visualizando una obra de arte como Les Très Riches Heures du duque de Berry (1416), el libro de horas que el duque Jean I de Berry encargó a Herman, Paul y Johan Limbourg. Cualquier ilustración del libro nos mostrará todo el color, el brillo y la fuerza de los azules, rojos y amarillos.
Todas estas historias sobre “edades oscuras» que nos han contado mil y una veces no son más que clichés erróneos; el hombre medieval se imaginaba el mundo que lo rodeaba lleno de luz y llenaba sus maravillosas miniaturas con infinidad de gamas de colores puros y brillantes, sin sombras ni claroscuros. Los objetos no reciben la luz, la desprenden, cada objeto parece ser una fuente desde donde se irradian rayos luminosos.
No deberíamos extrañarnos, pues San Agustín vinculó la belleza a la luz, a la blancura del mármol, al brillo del oro, los reflejos de las piedras preciosas… San Buenaventura hizo suyas estas palabras y afirmó que un cuerpo es más bello cuanto más participa de la luz, pues ésta es principio de toda belleza y además es una realidad metafísica. Por su parte, Santo Tomás de Aquino, nos recuerda que la belleza tiene tres cualidades: integritas, consonantia y claritas, y de entre ellas destaca claritas, la luminosidad del color correcto.
Pero, claro, esta identificación entre la Edad Media y un presunto Período Oscuro, hace mucho tiempo que se oye; casi tanto tiempo como el que llevan las voces discordantes diciendo que eso no fue así.
Aconsejo repasar un libro titulado La Edad Media Comparada Con Los Tiempos Modernos En Órden a La Ilustración y política (1873) de Jacinto Maria Martinez y Sáez). Un libro curioso, divertido en ocasiones (desde el punto de vista del siglo XXI), muy dogmático, inocente casi siempre… pero muy interesante.
(podeis descargarlo AQUI)
Bien, no diré nada más, pues la expresión «Edad media» para referirse a algo antiguo, peligroso, descontrolado u oscuro, se ha convertido en un lugar común en el periodismo similar al ya famoso «paisaje dantesco«, del que tengo mucho que decir, pero ahora no es ni el lugar ni el momento.


