Johann Gottfried von Herder (1744-1803) fue un filósofo, crítico literario y teólogo alemán, y uno de los iniciadores del Sturm und Drang e inspirador de Goethe.
Johann Gottfried von Herder (1744-1803) fue un filósofo, crítico literario y teólogo alemán, y uno de los iniciadores del Sturm und Drang e inspirador de Goethe.
Friedrich Wilhelm Christian Carl Ferdinand, barón de Humboldt (1767-1835) fue un erudito y político prusiano, estudioso de la lengua y reformador del sistema educativo de Prusia y amigo personal de Goethe.
Además de su relación mutua con Goethe, ambos mustran otras similitudes; vamos a intentar explicarlas en una frase de esas que dejan sin aire:
Humboldt basó sus estudios hermenéutico-lingüístico-filosóficos en las ideas de Herder, quien a su vez se centró en la combinación de ateísmo y panteísmo del Dios inmanente de Spinoza, ya que le creó una amalgama entre las ideas del filósofo neerlandés (Dios es causa de todo, todo en él reside ya la vez fuera de él no existe nada) con las fuerzas activas (Wirkende Kräfte) de Leibniz.
Para Herder la divinidad es dinámica y se expresa en la naturaleza y en la vida, en el espacio y en el tiempo; en definitiva, que el progreso de la historia de Herder se contradice con la teoría racionalista francesa del siglo XVIII.
Herder ve en todas las culturas la idea de humanidad y cree que la prueba está en la existencia de una mitología propia en todos los pueblos; los mitos están unidos indisolublemente a las características nacionales, al carácter y a la lengua de cada pueblo, por lo que la comprensión del pensamiento de otros pueblos constituye un principio hermenéutico esencial (afirmó que «…el egipcio no pudo existir sin el oriental; el griego se apoyó en los egipcios, el romano se encaramó en los hombros del mundo entero…«).
Humboldt se basa en la misma hermenéutica.

Ambos eruditos analizan la diversidad de las construcciones lingüísticas y deducen de ellas el desarrollo espiritual del género humano. Herder es uno de los primeros que tiene una percepción intercultural de la cultura, para él el lenguaje es un instrumento, pero también es el recipiente que acumula las experiencias y los conocimientos de los antepasados: Pensamos en una lengua y por medio de ella.
Herder piensa que el lenguaje es «…el timón de nuestra razón, y el habla es como chispas celestiales que encienden la llama de nuestros sentidos y pensamiento…») y a partir de esta premisa se hace unas preguntas que contestará Humboldt: ¿Hasta qué punto una lengua coincide con la forma de pensar de sus hablantes? ¿A partir de las características lingüísticas podemos deducir la manera de vivir y pensar de un pueblo?
Humboldt afirma que el lenguaje modifica el mundo, y no solo lo describe. Lleva a las últimas consecuencias los estudios de Herder y afirma que la mente humana asimila el mundo gracias a la configuración que hace de él a través del lenguaje. La lengua es la expresión máxima de la mentalidad de una nación (asimilada a comunidad lingüística). El lenguaje crea la nación, determina su forma, comportamiento y cultura, a la vez que es producido por las fuerzas intelectuales que en ella operan.

El lenguaje humano es creación de su mente y a la vez es la técnica que el ser humano tiene para apropiarse del mundo, por lo que Herder afirmó que la creación de pensamiento es un diálogo del alma consigo misma. Ahora bien, ¿hasta qué punto hoy en día siguen vigentes estas teorías? Ambos nos muestran unas premisas a tener en cuenta: la pluralidad de las culturas; la visión histórica como un proceso contradictorio (continuista con la filosofía de la naturaleza de Schelling, la teoría antropológica de Feuerbach y el pensamiento hegeliano); y el rechazo al colonialismo y el planteamiento de que el verdadero creador de la historia es el pueblo.
Herder determina una concepción humanística que promueve la igualdad entre hombres y naciones, por lo que considera incuestionable el derecho de cualquier pueblo a mantener su soberanía. Pero hay algo en el pensamiento Herder-humboldtiano que ha quedado desfasado: su concepción de nación como comunidad lingüística.

Hoy en día el inglés se habla en el Reino Unido, pero también en Jamaica, y el francés se habla en Bélgica, pero también en Burkina Faso. ¿Qué significa esto? ¿Qué la metafísica del inglés que compartían ingleses y estadounidenses y que para Herder o Humboldt era algo intrínseco a su «personalidad», en la actualidad incluiría muchos habitantes del tercer mundo? Según las teorías de Herder y de Humboldt, esto haría que sufrieran una alineación espiritual porque su idioma no coincidiría con su espacio vital tradicional.
Hasta hace bien poco, todavía se afirmaba que la ontología aristotélica sólo fue posible porque Aristóteles expresaba en griego, tal como afirmaba en 1966 el lingüista Émile Benveniste. La verdad es que, hoy en día, dos hablantes de chino mandarín pueden discutir filosóficamente sin ningún problema especial utilizando términos de Leibniz, Nietzsche, Platón o Schopenhauer. De todo ello podemos atrevernos a decir que esta alineación de la que hablaban Herder y Humboldt es en cierto modo inverosímil.
Ambos eruditos estaban de acuerdo en que las lenguas son algo a preservar, ya que contienen el pensamiento humano; sin embargo, durante muchos años la filosofía se empeñó en encontrar la lengua perfecta que evitara el babel en que estamos inmersos. Ya desde Bacon o Condillac se considera la pluralidad de lenguas como un obstáculo a la Nueva Ciencia, un castigo que impide la unidad del lenguaje científico, de manera que Locke incluso llega a firmar que la diversidad de lenguas no es más que «una niebla ante nuestros ojos«.

Herder propone la creación de una semiótica como lenguaje científico, y Humboldt, cogiendo el testigo, afirma categóricamente que las lenguas no son solo instrumentos comunicativos o sonidos y signos («Schaller und Zeichen»), sino también, y sobre todo, son las visiones del mundo («Weltansichten»), por lo tanto, aprender un idioma es apropiarse de otra visión del mundo.
Esta es la pregunta que debemos hacernos: ¿Cómo las ideas de Herder y Humboldt pueden soportar orientaciones humanísticas enfrentando las dos tendencias principales que conforman el mapa mundial en el siglo XXI? Es decir, la interconexión económica que representa la globalización y la desigualdad extrema que viene dada por la regionalización.
Sin duda, ambos aún tienen mucho por decir.
BIBLIOGRAFIA
- BENVENISTE, Émile (1971). Problemas de lingüística general. Siglo XXI
- DELEUZE, Gilles (2001). Spinoza, filosofía práctica. Tusquets
- HERDER, Johann Gottfried (2007). Filosofía de la historia para la educación de la humanidad. Ediciones Espuela de Plata
- HERDER, Johann Gottfried (1959). Ideas para una filosofia de la historia de la humanidad. Losada
- KRUMPEL, Heinz (2004). Acerca de la importancia intercultural de Herder.[artículo en línea]. HiN – Alexander von Humboldt im Netz. Internationale Zeitschrift für Humboldt-Studien http://dx.doi.org/10.18443/46
- LAFONT, Cristina; PEÑA, Lorenzo (1999). “La tradición Humboldtiana y el relativismo lingüístico”. En: Filosofia del lenguaje. Vol. 2. p. 191-218.
- TRABANT, Jürgen (2003). “Quand l’Europe oublie Herder, Humboldt et les langues” A: Revue germanique internationale [artículo en línia] http://rgi.revues.org/982
- VILA Mendiburu, Ignasi; SERRAT Sellabona, Elisabet (1988). Llenguatge i Pensament. UOC



