No es más que una pequeña vista de los alrededores de la catedral de Tarragona, hoy en día un sitio muy tranquilo y turístico, pero hace apenas unos años un lugar poco recomendable y «peligroso».

Josep-Francesc Valls, publicó allá por 1980 un librito titulado «Guía Secreta de Tarragona», en el que decía: «… el barrio viejo se convierte en polo de atracción por haberse abierto en él cerca de un centenar de locales que expenden bebidas, un 40 por ciento de los cuales son bares de putas, barras americanas o similares. Antros y tugurios de todo tipo se pueden hallar entre la catedral y la plaza del ayuntamiento, el paseo Arqueológico y el paseo de San Antonio…»
Hoy en día la situación ha cambiado.