La Necesidad, la única divinidad sin altares ni estatuas, y también la única que no acepta sacrificios, es la madre de las Moiras, las Erinias y Até.
La diferencia entre dioses y hombres, según Pausanias, se hace evidente al observar su relación con Ananké. Mientras los dioses la sufren y la utilizan, los hombres solo la padecen.
Ananké es el destino inevitable; una fuerza eterna e inmutable que controla el curso de los acontecimientos. Estuvo presente en el principio de los tiempos y fue ella quien tejió los hilos del destino, determinando el desarrollo de los sucesos y actos futuros tanto de los hombres como de los dioses. Porque, como ya se ha dicho, ambos están sujetos a sus designios.
