El petirrojo (pettirosso en italiano, rouge-gorge en francés, pit-roig en catalán) es conocido popularmente en inglés como robin.
Parece ser que, en el siglo XV, era habitual dar nombres humanos a animales que resultaban familiares, y este pequeño pajarillo llegó a ser conocido como robin redbreast, aunque finalmente se acortó a robin.
Según Robert Graves, Robin es un diminutivo de Robert, aunque probablemente se trate de una palabra preteutónica que significa «carnero» (y también «diablo»). Ambos significados, «carnero» y «diablo», se combinan en una ilustración de un folleto publicado en Londres en 1639: Robin Goodfellow, his mad pranks and merry gests. Este personaje hace referencia a Puck, de Sueño de una noche de verano de Shakespeare, también conocido como Robin Goodfellow («Robin el bueno»).

En este folleto, Robin aparece representado como un dios itifálico de las brujas, con cuernos de carnero joven que brotan de su frente, patas de carnero, una escoba de bruja sobre el hombro izquierdo y una vela encendida en la mano derecha. Detrás de él, un grupo de hechiceros y brujas con vestimenta puritana bailan en círculo. Un perro negro está adorando al diablo, un músico toca una trompeta y una lechuza sobrevuela la escena.
Se sabe que en el condado de Somerset las brujas llamaban «Robin» a su dios, y en Cornualles el término Robin significaba «falo».
Aquí es donde la historia se complica. Las hazañas de Robin Hood, el famoso proscrito del bosque de Sherwood, se asociaron estrechamente con las festividades del Primero de Mayo. Sin embargo, «Hood» (o Hod, o Hud) significaba «leño», específicamente el leño colocado detrás del fuego. En la antigüedad, se creía que Robin habitaba en ese leño cortado del roble sagrado, y en la superstición popular, se decía que Robin escapaba por la chimenea en forma de petirrojo.
En fin… muchas historias para un pequeño pajarillo.


