La verdad en el arte

Etimológicamente, la palabra estética viene de αἰσθητική (percepción, sensibilidad). Este detalle es importante; es conveniente rebuscar en el origen etimológico de los términos, ya que siempre nos ayuda a entender los conceptos, aunque en este caso —según parecer de Hegel— se queda corto.   Hegel opina que la verdadera comprensión de una obra de arteSigue leyendo «La verdad en el arte»

¿Nos inventamos nuestra realidad?

¿El ser humano es resultado de una narración? ¿Nuestro pensamiento y nuestra cultura no existirían si no tuviésemos la capacidad de narrar?    Para Jerome Bruner la humanidad cruzó el punto de no retorno cuando la cultura adquirió más importancia que la biología. Somos humanos gracias a la cultura humana y ésta no es unSigue leyendo «¿Nos inventamos nuestra realidad?»

Erasmo de Rotterdam – Elogio de la Locura

No es mi intención hacer una nota biográfica de Erasmo de Rotterdam, simplemente recuperaré una frase sobre él que escribió Stefan Zweig; para el autor austriaco, Erasmo fue el primer europeo consciente de serlo. Vista su vida y conocida su obra, nos damos cuenta que Erasmo era un hombre que a lo largo de suSigue leyendo «Erasmo de Rotterdam – Elogio de la Locura»

Borges, Spinoza, y la infinitud infinita

Borges siempre admiró a Spinoza; en su obra hallamos muchas pistas de ello e incluso quiso escribir un libro sobre él pero, según sus propias palabras. «Acompañe los materiales y luego descubrí que no podía explicar a otros lo que yo mismo no puedo explicarme«. El agobio que le ocasionó el exceso de información hizoSigue leyendo «Borges, Spinoza, y la infinitud infinita»

La curiosidad: base de la Modernidad

Curiosidad (curiositas, o sea «deseo de conocer»), es un vocablo formada por la raíz cura («inquietud») más el sufijo –dad («calidad»). Podemos interpretarlo como si al deseo le sumamos la inquietud; si lo hacemos, además de provocar un anhelo de saber, se produce una desazón ante el temor de perder ese saber.      Sigue leyendo «La curiosidad: base de la Modernidad»

Nietzsche, el aforismo 341 y el día de la Marmota

¡Emblema de la necesidad!¡Supremo astro del ser!-que no alcanza ningún deseo,-que no mancilla No alguno,eterno Sí del ser,eternamente soy tu Sí:porque te amo, oh Eternidad! (Ruhm und Ewigkeit, 1888)   Quiero hacer un experimento: olvidar todo aquello que pueda saber, imaginar, deducir o especular sobre Nietzsche; todo lo que he leído o creo conocer deSigue leyendo «Nietzsche, el aforismo 341 y el día de la Marmota»

Newton, el demonio de Laplace y la capacidad humana para elegir que tomar de postre

Sin duda Newton estaba predestinado a iluminar las tinieblas; en su tumba puede leerse «Hic depositum est, quod mortale fuit Isaaci Newtoni», o sea, “aquí yace aquello que era mortal de Isaac Newton”. pero es que, además, Newton fue aquel a quien el poeta Alexander Pope le escribió un maravilloso epitafio que rezaba “Nature andSigue leyendo «Newton, el demonio de Laplace y la capacidad humana para elegir que tomar de postre»

Locke y la aparición de la tolerancia en Europa

Aunque pueda parecer relativamente curioso, la tolerancia europea (y por ende, la mundial) nació de la esclavitud agraria, de las guerras de religión y las cacerías de brujas. Bueno, en realidad no es exactamente asi, quizá exagero un poco, pero tampoco estoy muy equivocado; vayamos por partes.       Podemos detallar dos fenómenos socioeconómicosSigue leyendo «Locke y la aparición de la tolerancia en Europa»

¿Somos humanos?

¿Realmente lo somos? ¿Desde cuándo? ¿Qué es un ser humano? ¿Es la herramienta la que nos hace humanos? ¿Es la mente? ¿Es la religión? Son preguntas aparentemente difíciles de contestar, sobre todo porque es muy simple encontrar argumentos a favor o en contra de cada una de ellas.       Hasta hace bien poco,Sigue leyendo «¿Somos humanos?»

Ch’un bel morir

Que malvaise cançun de nus chantet ne seit! El verso anterior, en anglonormando, pertenece a la «Chanson de Roland», concretamente corresponde al verso 1014 que se encuentra en el capítulo LXXIX. Podríamos traducirlo así: ¡que ningún mal canto no cante nuestros hechos! Y corresponde al momento en que Roland avisa a sus hombres que debenSigue leyendo «Ch’un bel morir»