Ciudades Globales

En 2001, la socióloga Saskia Sassen definió como Ciudades Globales aquellas ciudades con capacidad de gestionar globalmente operaciones por todo el mundo, o sea ciudades con un control altamente centralizado y con el ambiente adecuado para que en ellas se concentre una élite profesional y empresarial.  

Una ciudad global solo tiene sentido como aglutinadora de una red global económica que esté formada por ellas y las llamadas hub cities, o sea a los nódulos que forman la red subsidiaria. Todos estos niveles de ciudades están conectados de manera física y virtual, por lo que todas las ciudades del mundo, en diferente grado, se encuentran en la misma red. Cada vez hay menos sitios económicamente aislados, y los que aún perduran quizás no participan de las ventajas de la globalización, pero no pueden evitar sus inconvenientes.

En las ciudades globales la producción del sector secundario interno pasa al mercado externo y al mismo tiempo la arquitectura y la cultura local se uniformiza en unos estandartes similares en todas ellas, y esto se origina una serie de parámetros que sirven para medir una dinámica socioeconómica que se encuentra entre las diferentes ciudades, implicándolas el funcionamiento del mercado global.      

Uno de los parámetros que las identifica es la presencia de las llamadas «clases creativas», considerando estas como los Trabajadores de Conocimiento Clásico por un lado y los profesionales de negocios como abogados, médicos o educadores, por el otro. Por encima de estos, suelen situarse científicos, investigadores y diseñadores. Todo ello conforma las llamadas «Tres T» (talento, tecnología y tolerancia); la gente con alto nivel de talento tiene tendencia a moverse y desplazarse, y si una ciudad consigue reternerlos es porque esta ciudad tiene los instrumentos necesarios para hacerlos competitivos. Una de estas herramientas es la tecnología, la siempre ligada a la innovación a través de organismos de investigación. La tercera «T», tolerancia, va ligada a las otras dos, ya que los grupos donde hay prosperidad económica, cultural y artística, suelen está abiertos a nuevas ideas y, por tanto, son más tolerantes (al menos en teoría).

Las Ciudades globales se categorizan en diferentes niveles, jerarquizados inicialmente por John Friedmann. Según él, podemos clasificarlas como Articulaciones Financieras Globales (Londres, Nueva York y Tokio), Articulaciones Multinacionales (Miami, Los Angeles, Frankfurt, Amsterdam y Singapur) y Importantes Articulaciones Nacionales (Paris, Zurich, Madrid, Ciudad de México, Sao Paulo, Seúl y Sydney). Esta Clasificación insiste en el hecho que no puede existir una ciudad global como entidad unitaria sin formar parte de una red. El hecho de pertenecer a un nivel determinado no viene dado por la concentración de centrales de multinacionales, ya que la concentración de estas sedes en un lugar determinado depende de muchas más variables tales como la proximidad de sus complejos industriales.

¿Por qué una ciudad está en un nivel y no en otro? Hay varios criterios que influyen, entre ellos la regla rank-size (volumen de población), la teoría de los lugares centrales de Christaller (existencia de determinados servicios y Equipamientos), el Traspaso de poder desde el Estado-nación a la ciudad… Pero una de las Razones Principales para pertenecer a una categoría o a otra seria aquello que podríamos llamar «Riesgo de catástrofe», es decir: si hay una catástrofe total, ¿cómo es vería afectada la red económica global? Si simplemente son necesarios una serie de ajustes al sistema, esa ciudad no se encuentra la categoría principal (por ejemplo, cuando en 2005, el huracán Katrina destruyó casi completamente la ciudad de nueva Orleans, no quedó afectada la estructura internacional de la que formaba parte).    

Además de la jerarquización de Friedman existen otras que suelen usarse, como por ejemplo, el GaWC (basado en un estudio de la universidad de Loughborough) que separa las ciudades en categorías llamadas Alfa, Beta, Gamma y Alta y Baja suficiencia). Otros estudios son el estudio de los nódulos de comunicación Mundiales (Finnie, 1998) o el flujo de Pasajeros Aéreos (Witlox, Vereecken, Derudder; 2004).  

Existen unas ventajas para el Mercado económico y hay otras para los habitantes de la ciudad. El sistema gana claramente con la existencia de ciudades globales, ya que necesita lugares centrales e infraestructuras donde la globalización pueda moverse a través de nódulos que permitan una hiperconcentración de servicios. En realidad no importa su capacidad de mercado, ni la proximidad de los potenciales compradores; sólo interesan las condiciones de la producción.    

El hecho de vivir en una ciudad global, proporciona (teóricamente) al habitante un flujo constante de trabajo, dinero y oportunidades. Se da a entender que cualquiera puede sobrevivir y prosperar en ella, gracias a nuevas oportunidades. El explotado no es consciente de su explotación, ya que suele ser un emigrante que compara su situación actual con la que tenía en su país de origen o con la que tienen sus familiares que sobrevivían con el dinero que el les envía. En el momento en que este emigrante cree que ha mejorado su estatus, quiere comprar una vivienda y automáticamente se siente favorecido por lo que se ha llamado «mega-narrativas de la globalización». Podemos aventurar que los mismos puntos considerados Ventajas, pueden ser desventajas si no se saben manejar. Los beneficios que conlleva la ciudad global deben redistribuirse entre los habitantes, y evitar una situación de miseria en las clases Medias.

El dinamismo económico crea una nueva clase profesional muy dinámica y que presenta ingresos elevados; la ciudad se reestructura y se embellece, y los sectores populares de la ciudad deben obtener alguna ventaja, y todo eso lo tiene que coordinar el Gobierno (nacional o local), por lo que «aquello que es global aporta mucho dinamismo, pero también plantea un gran desafío a la administración” (según palabras de Saskia Sassen, entrevistada por Juan Pablo Palladino). Ella dijo que el progreso tecnológico relegaba la acción política, el compromiso e incluía la moral. Definía Tecnópolis como un tipo de estado de ánimo que deifica la tecnología y creaba una tecnocracia totalitaria de modo que cualquier forma de vida cultural debía someterse a la técnica y la tecnología.

Dentro de la ciudad global, la acción política y los intereses de los ciudadanos quedan absorbidos por los Instituciones transnacionales. El gobierno local poco puede hacer para luchar contra el capitalismo de las grandes multinacionales; el ciudadano se convierte en un consumidor; y quien no consume, no es un ciudadano.      

La solución está en conseguir un equilibrio entre progreso y respeto al poder popular (la tecnología al servicio de los ciudadanos y no al contrario). La deshumanización no puede ganar y, la ciudad global debe configurarse como un espacio desnacionalizado y debe reinventarse la ciudadanía considerándose la misma como una Institución que debería modificarse siguiendo los parámetros de la globalización. La ciudadanía debe actuar por sí misma i pedir cuentas a los actores económicos globales, a través de canales institucionales Independientes de un hipotético «Estado global”.    

Todo muy utópico, en cierta manera.

BIBLIOGRAFIA

  • COHEN, Daniel (2013). Homo economicus: el profeta (extraviado) de los nuevos tiempos. Planeta  
  • CUERVO, Luis Mauricio. (2003). Pensar el territorio: Los conceptos de ciudad-global y regionales en sus orígenes i evolución. Naciones Unidas.   
  • DUARTE, Fabio (2007). «Inflexiones urbanas y ciutats globales: Evidencias i jerarquías». Revista bibliográfica de geografía y ciencias sociales. v.XII (n, 743) http://www.ub.edu/geocrit/b3w-743.htm
  • FLORIDA, Richard (2009) Las ciutats creativas. Pórtico.   
  • HALL, Peter (2004) Megaciudades, ciudades mundiales y ciudades globales. UPC. 
  • MARTIN-RUEDA, Eva María (1997) «Madrid: ¿ciudad global o internacionalizada?». Anales de geografía de la Universidad Complutense. (N.17) 209-221  
  • ORTIZ, Anna (coord.) (2011) Visiones geográficas del mundo. UAB   
  • PALLADINO, Juan Pablo; LATORRE, Lucio. (2008) Entrevista a Saskia Sassen.http: //www.gestionurbana.es/? p = 380
  • REGUERO, Núria (2014) ciutats globales, de la polis al homo economicus.http://portalcomunicacion.com/monograficos_det.asp?id=222
  • SASSEN, Saskia (1998) «ciudades en la economía global: enfoques teóricos i metodológicos». Eure v.XXIV (n.71). 5-25.  
  • SASSEN, Saskia (2003). Contrageografías de la globalización. Género i ciudadanía en los circuitos transfonterizos. Traficantes de Sueños.  
  • SASSEN, Saskia (2003) «Localizando ciutats en Circuitos globales». Eure v.XXIX (n.88) http://dx.doi.org/10.4067/S0250-71612003008800001
  • SASSEN, Saskia (2012) «The Future of Smart Cities». http://nancy-rubin.com/2012/11/10/saskia-sassen-the-future-of-smart-cities/ 
  • WEYLAND, Karin (2006). Negociando la aldea global con un pie «aquí» i otro «allí». INTEC

Deja un comentario