El Viaje en el Tiempo de un Electrón

Imaginemos una masa de antimateria que colisiona con materia ordinaria. ¿Qué ocurre? Pues que se produce una gran explosión. Trillones de electrones aniquilándose con trillones de antielectrones. Pero claro, no tienen por qué ser trillones, podrían ser billones; o, ¿por qué no?, tan solo millones, o miles, o cientos… ¿Y por qué no un solo electrón que es a la vez electrón y antielectrón?

Este electrón podría viajar en el tiempo adelante y atrás trillones de veces, y cada vez que llega al final de su recorrido se convierte en antielectrón, y cuando vuelve a girar, vuelve a ser un electrón.

Si consideramos esta teoría como algo real, nos encontramos con una situación sorprendente, e incluso inquietante. Richard Phillips Feynman, uno de los físicos más importantes del siglo XX (Premio Nobel en 1965), especuló con que quizás el universo entero consiste en un solo electrón, que se mueve en zigzag adelante y atrás en el tiempo.

Imaginémoslo: primero fue el Big Bang, pero de él no surgió toda la materia existente, sino un solo electrón. Este siguió su camino durante billones de años hasta que llegó el Big Crunch, el fin del universo. En ese momento, el electrón retrocede en el tiempo hasta el Big Bang original, donde volverá a girar y de nuevo hará todo el camino.

Nosotros, en nuestra confortable existencia, solo somos un corte en ese viaje de ese único electrón, que está pasando billones de veces por el mismo sitio, creando todo el universo visible y real: nosotros, nuestra familia, nuestras mascotas, nuestro mundo y todas las estrellas y galaxias. Todo ello es un único electrón que ha viajado (y viajará) infinidad de veces adelante y atrás.

¿Una locura? Quizás, pero esta teoría explica por qué todos los electrones son iguales, por qué no tienen individualidad, quizás porque todo el universo consiste en un solo electrón en su viaje infinito.

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