¿Qué es un médico sin su estetoscopio?

   

Tenemos, los humanos, una capacidad increíble para crear conceptos falsos a partir de imágenes; y lo más curiosos, es que posteriormente nos creemos estos conceptos como si fueran la verdad absoluta. Si en una película, un programa de televisión o una obra de arte, se nos traslada una imagen concreta ligada a un concepto cualquiera —aunque esa relación no hubiese existido cinco minutos antes de mostrárnosla— dejando pasar el tiempo oportuno, todo mundo jurará que eso es así, “porque toda la vida ha sido así”.

Quise hacer un pequeño experimento: buscar una palabra/concepto en un buscador de internet y comprobar las 20 primeras imágenes que aparecen. La palabra buscada era Medicina.

Para evitar la contaminación del historial propio en Internet y conseguir unos resultados lo más significativos posibles, la búsqueda se ha efectuado con un buscador que no utilizo habitualmente (www.bing.com) y se ha activado a través de un navegador (Google Chrome) que no había funcionado hasta ese momento en el ordenador que se usó para realizar la búsqueda.

Una vez elegida la palabra clave se han comprobado las 20 primeras imágenes aparecidas, eliminando aquellas que, o bien eran repetidas o correspondían a otros conceptos similares que no tenían nada que ver con el significado de la palabra. la palaba «medicina» se ha buscado en 11 idiomas distintos, modificando el sentido de la misma para evitar traducciones erróneas o palabras que acoten demasiado el término como para obtener resultados suficientemente generales (por ejemplo Medicina en castellano es «arte y ciencia de curar o aliviar las enfermedades«, pero también «remedio, sustancia aplicada a curar enfermedades«; como que buscaba la primera acepción y no la segunda, a la hora de traducirla hemos elegido entre varias palabras diferentes para acercarnos a la misma definición entre los diferentes idiomas).


Los resultados han sido los siguientes:

A la vista de la tabla, las cuatro imágenes más repetidas son médico, estetoscopio, caduceo y medicamento; pero si unimos el estetoscopio con las imágenes que muestran un estetoscopio con un corazón, una manzana o un globo terráqueo, conseguimos 54 ítems por el mismo objeto, superando ampliamente la imagen de un médico.

Visto lo anterior, y dando por supuesto que imágenes de médicos, hospitales o ambulancias son suficientemente denotativas como para no convertirse en un símbolo, nos quedan dos conceptos: el caduceo y el estetoscopio. La primera es un símbolo universal y antiguo relacionado con la medicina, pero la segunda se ha convertido en los últimos años la simbolización de la misma idea; aunque, curiosamente, ni en francés, ni en hindi, ni en chino aparece la imagen entre las 20 primeras búsquedas.

Antes de analizar la adecuada elección del estetoscopio como símbolo médico, deberíamos ver que se entiende como símbolo y si «estetoscopio» puede englobarse dentro de dicha definición.

Grupo de médicos; Os preguntareis, ¿cómo sabemos que son médicos? Mirad lo que llevan todos en el cuello.

Símbolo proviene del latín symbŏlus y este del griego σύμβολος / sýmbolos. La palabra tiene el significado de «cosa que se toma como signo figurativo de otra«, definición que se acerca a lo que decía Freud, o sea, que sólo indica una realidad y la sustituye mediante un lenguaje imaginario. Es una definición contraria a la de Jung, también absolutamente válida, y que afirma que el símbolo no sustituye a la realidad, sino que él mismo es una realidad psíquica.

Antropológicamente hablando podríamos definir el símbolo al modo de Lévi-Strauss, o sea como una expresión de determinados aspectos de la realidad pertenecientes a dimensión del inconsciente; pero también podríamos afirmar, como Geertz, que cualquier signo que sea interpretable es automáticamente un símbolo. Por su parte Turner dice que el símbolo es una especie de hito que conecta lo desconocido con lo conocido y para acabar Leach hace el símbolo sea lo relaciona, de manera no intrínseca, dos elementos de contextos culturales diferentes.

Diferentes definiciones, pero siempre, a diferencia del signo, el símbolo es algo arbitrario y habitualmente hay una relación natural entre significante y significado, o sea, entre él y el icono que lo ejemplifica.

Entre nosotros hay un signo bastante común que significa «muy bien»; este signo es el pulgar hacia arriba, pero en zonas de África, Rusia o Arabia Saudí este mismo gesto supone un insulto. Un símbolo puede ser complejo y complicado de comprender por otras culturas o sociedades (pienso, por ejemplo, en la balanza como símbolo de justicia), pero también puede ser algo que identifica tanto claramente la idea de que con sólo verlo, cualquier receptor piensa en la misma significación. El estetoscopio pertenece a este último grupo.

Ya he comentado que en las imágenes buscadas el estetoscopio aparece en ocasiones acompañado de un corazón (un dibujo simplificado de un corazón rojo, similar el que se utiliza para representar el amor) o de una manzana (habitualmente verde y redondeada). El uso del corazón en estas situaciones es muy habitual ya que además del amor simboliza la salud, y la manzana, hoy en día también adopta el mismo significado y ha pasado de simbolizar el pecado representar la salud, aunque parece ser que la identificación con el pecado que ha mantenido tantos años sólo era debida a una mala interpretación.  

La manzana es un símbolo universal que aparece de manera recurrente a los mitos: las manzanas de oro del jardín de las Hespérides, regalo de Zeus a Hera; la manzana de la Discordia que enfrentó a Afrodita, Atenea y Hera; las manzanas de la inmortalidad de la diosa escandinava Idum, la de Blancanieves, la de Guillermo Tell y la que ayudó a Newton a deducir la teoría de la gravedad; las manzanas que distrajeron a Atalanta y la manzana que Steve Jobs convirtió en símbolo de su empresa… y la primera de todas: la manzana de Adán y Eva.  

Si leemos el Génesis advertiremos que no aparece la manzana en ningún sitio (en realidad solo aparecen unas hojas de higuera, por eso Tertuliano, uno de los Padres de la Iglesia, afirmó el siglo II que Adán y Eva se cubrieron con hojas del mismo árbol del que habían tomado la fruta). Hay la opinión general que debido a una mala traducción la palabra latina para manzana (malus) se identificó con la palabra que definía el Mal (malum), y así el árbol del «bien y del mal» se convirtió en un manzano. Thomas Browne afirma que primero fue la palabra malum, y posteriormente se relacionó con la fruta del paraíso mediante una falsa etimología y nos cuenta que debido al carácter genérico de la palabra «manzana» muy a menudo esta es asimilada a «fruta» y dice que «...amén de la gran Variedad de manzanas, la palabra en griego comprende las naranjas, limones, cidras, membrillos y a todos los frutos que no tienes un cuesco Dentro y una piel suave por fuera, exceptuando la granada…«.

Adán y Eva en el Codice Albeldense (Siglo X)

Si observamos la representación del pecado de Adán y Eva dentro del arte, veremos que del siglo XIII a XIV se muestran o bien árboles esquemáticos o higueras o cualquier otro árbol frutal de hoja ancha. Con la llegada del renacimiento la cosa cambia y empiezan a multiplicarse las manzanas; y la razón parece estar en la tradición de las manzanas en los conflictos de la mitología grecolatina por un lado y en los pintores del norte de Europa que no conocían las higueras y se basaban en el principal árbol frutal que crecía a sus tierras: el manzano, por otra. Por tanto, podemos decir que pintores como Lucas Cranach el viejo o Alberto Durero inventaron el mito de la manzana.

Ahora dejaremos de lado manzanas y corazones y nos dentraremos en la imagen más repetida: el estetoscopio.

Éste, inventado en 1816 por Laennec, simboliza claramente la ciencia médica y se convierte en el equivalente al martillo de los jueces, el símbolo del dólar para el Capital o la escuadra y el compás de los masones. Hay muchas razones, pero considero que una de las principales es que el estetoscopio mantiene unidos el médico con su paciente. A través de él se crea un vínculo que va desde el latido del corazón del paciente (simbolización de la vida) en el oído del médico. Cualquier ruido del cuerpo del paciente, por íntimo que sea, llega claramente a través de este aparato al médico que la ausculta.  

¿Esta unión íntima sólo se da con el estetoscopio? Parece ser que sí, ya que los otros aparatos relacionados con la ciencia médica obtienen otras significaciones diferentes. Por ejemplo, si efectuamos una nueva búsqueda de imágenes con el término «dibujo médico», además de la bata blanca, casi todos los dibujos llevan estetoscopio, pero una gran cantidad de ellos también muestran un espejo frontal. Esta imagen del espejo frontal se convirtió hace años un símbolo claro de la medicina, pero hoy en día ha caído en desuso y en las 20 imágenes encontradas en nuestra búsqueda no aparece ni una sola vez. No iobstante si buscamos personajes de dibujos animados aleatorios junto con la palabra doctor suele aparecer el estetoscopio y el espejo. Unos ejemplos han sido estos:

El estetoscopio es un instrumento esencial en el diagnóstico. Desde su popularización durante el siglo XIX hasta la actualidad, este aparato constituye la principal herramienta que tiene el médico para escuchar, con la importancia que tiene este verbo: «aplicar atentamente el oído para percibir ruidos o entender palabras que se sienten o que tal vez se puedan sentir» o sea interpretar sonidos que sin él serían inaudibles.

La aparición del llamado estetoscopio biauricular (1851) consiguió el aislamiento total del médico respecto a los sonidos que tenía alrededor y gracias a él se desplazaron las descripciones narrativas de los síntomas por parte de los pacientes de manera que el médico se pudo concentrar en los sonidos internos del cuerpo. En palabras del profesor Jonathan Sterne: el médico puede aplicar el pensamiento empírico y convertirse en el «conocedor» al tiempo que el paciente se convierte en el «conocido». Esta desaparición de la narración del paciente es lo que busca el médico, ya que la palabra del paciente sólo es interesante en cuanto a síntoma, no como descripción del síntoma. El estetoscopio es la herramienta que hace que el médico «vea» mejor que lo que «vería» si sólo escuchara las palabras del paciente.  

El médico se convierte en actor según la nomenclatura de Liton (1936) o de Goffman (1959) y en el momento en que interpreta un papel, necesita el vestuario adecuado, ya que sin él los demás miembros de la sociedad no lo reconocerán como aquello que es, del mismo modo que el bailarín yaqui que representa la danza del venado se coloca una máscara de venado, ya que sin ella sólo es un hombre (aunque realice la misma danza), pero con ella se convierte en algo intermedio entre el ser humano y el ser sobrenatural.

Este bailarín obtiene su papel, al igual que el médico, al revestirse de los elementos de su profesión. Obtiene un estatus mágico y / o religioso (no olvidemos que, hasta hace poco tiempo, la actuación médica ha sido rodeada de oraciones, plegarias y consultas astrológicas); un estatus que existe gracias a los simbolismos y objetos con los que se rodea, un estatus que lo imprime de un rigor profesional que no tendría con otros objetos; es el disfraz necesario para que los papeles de médico y paciente se muevan cada uno de ellos dentro de su rol y no salgan de él. El fármaco es importante, pero también todo lo que le rodea, y el estetoscopio es una parte muy importante del ceremonial. 

El paciente necesita algo que le dé confianza cuando está ante un médico, y esta confianza el médico la demuestra mediante un símbolo visible de su competencia. Este símbolo podría ser una bata blanca o una jeringuilla (utensilios que suelen utilizar los médicos) pero tanto una como la otra no son exclusivos del médico, ya que otros profesionales que deambulan por los hospitales también los usan. En cambio, el estetoscopio, sí muestra claramente al paciente esta exclusividad y, aunque la aparición de nuevas tecnologías de diagnóstico amenacen en relegar el estetoscopio al olvido, los médicos se muestran reacios a abandonarlo ya que, además del estatus que representa, se ha convertido en un símbolo de habilidad y conocimiento.

Esta confianza es absolutamente necesaria, ya que el paciente precisa de un Modelo Explicativo (Kleinman, 1980) por parte del médico, para poder mejorar la comunicación entre los dos y así, de esta manera el paciente puede seguir el plan terapéutico propuesto por el médico, sin discutirlo. Por lo tanto podemos asimilar el estetoscopio del médico con la parafernalia típica de chamanes y brujos (por ejemplo el estuche llamado takuatsi que llevan como símbolo de su rango los chamanes huicholes, imprescindible para sus curaciones, pero también para demostrar al paciente que son lo que dicen ser y, por tanto, poseen capacidades médicas).

La mayoría de médicos son conscientes de esta asimilación y reconocen que el uso de símbolos como la bata blanca o el estetoscopio reafirman los sistemas de creencias fundamentales que sostienen la sociedad: la interacción con el paciente aguanta gracias a estos símbolos, al igual que otros símbolos sostienen otros aspectos de la vida cotidiana de nuestra sociedad.

Ya hace años que quedó demostrado que el homo faber era a la vez homo ludens (Huizinga – 1938) pero, a pesar de haber dado este paso, nunca ha dejado de ser un homo simbolicus, ya que la experiencia del símbolo es lo que conduce al hombre hacia sí mismo, y de esta manera puede descubrir quién es y hacia dónde va y por tanto son las creaciones humanas (físicas o simbólicas) las que acaban alargando la vida los hombres; ya lo dijo Hipócrates (que no tenía estetoscopio a pesar de ser considerado el padre de la medicina): «el arte es largo, la vida breve” (βίος βραχὺς, ἡ δὲ τέχνη μακρὴ – Aforismos. Parte I, epígrafe 1)    

BIBLIOGRAFIA ‏

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